Unas fotos en mi flamante moto



Esta mañana nos han llamado desde la Asociación de Jóvenes Empresarios de Granada para pedirnos un servicio de mensajería destinado a Limpiezas Celeste. Como en ese momento estaba disponible, me he acercado enseguida con la moto a la AJE (llovía a cántaros), he recogido el sobre y lo he entregado en destino.
Es un placer trabajar sobre todo cuando tratas con personas tan amables como María Vera, de la AJE. Gracias, María.
Granada con las obras del metro, que parecen eternas, y en días de lluvia, es una ciudad intransitable. Hay muchas calles cortadas al tráfico y en las que se puede circular se forman grandes atascos. La moto es imprescindible, pero como las calles están llenas de barro a causa de las obras, los coches que van delante -sobre todo los camiones- lo levantan con las ruedas, te rebozas entera y te conviertes en una mandaera a la romana.
P.S. Está pendiente alguna foto de la moto
El último servicio ha sido de canguro. Para hacerlo hemos enviado a una de nuestras colaboradoras, la más adecuada. Ha sido el primer “canguraje” que se ha hecho. En efecto no es un servicio ofertado por las mandaeras. Solamente lo hacemos bajo recomendación, pero no que alguien recomiende nuestro servicio a alguna familia, sino que esa familia nos sea recomendada a nosotras.
Fue ayer domingo en la tarde-noche. La madre nos ha felicitado. Si por casualidad lee este post, nos gustará que lo cuente aquí. Pero además es que el padre, la madre y la niña son gente estupenda.
P.S. Tenemos pendiente hacernos una foto con nuestras principales colaboradoras, a ver si coincidimos y la hacemos.
Encargué a la empresa Trazalia unos rótulos de vinilo para el coche. Esta tarde ha venido una chica muy agradable a colocarlos.
Así queda el conjunto rótulos + coche + yo:
A ver, parece ser que todo el mundo se queda extrañado por el tamaño del casco…Pues sí, tengo la cabeza gorda y ¿qué pasa? El casco cuando me lo meto en la cabeza me está justito, una vez acomodada mi cabeza en él me está holgado, pero claro, si utilizaba una talla menos, me las veía y me las deseaba para metérmelo. Y luego venía lo peor…como casi no me entraba las orejillas se me quedaban aplastadas y dobladas contra la cabeza y no me podía meter la mano para ponérmelas bien. Así que opté por esta medida. Y a mí no me parece tan grande…
A 10 días de actividad, vamos avanzando poquito a poco. Todavía no tengo la moto, pero sí tengo casco ¡un gran casco! ¿O no? Podéis juzgar
Fotos caseras nocturnas con casco y gato
(ya habrá más cuando tenga la moto)


Estoy haciendo buzoneo de publicidad por la zona. Cientos de papelillos en los buzones y en algunos comercios, a ver si la gente se va animando a llamarme, porque todavía hay poca clientela. Ya sé que es pronto. Además no tengo prisa, sé que lo bueno se hace esperar y tengo mucha fe en este pequeño negocio. Por lo menos yo me quitaría de engorros y le pediría a una mandaera que me hiciera los recados, realmente es muy barato.
¿Qué por qué hablo en singular si somos “las mandaeras”? Porque la otra mandaera está entre bastidores, o en la trastienda, como queramos decirlo. Está, se la nota, se la aprecia, pero no se la ve
Es la mandaera-webera. En definitiva, lo que es mandaera, mandaera, tal y como suena, estoy yo de momento.
Hoy he recogido el sello (¡más bonito!) y las tarjetas de visita. He escaneado una tarjeta, pero así no se aprecia su brillo y pierde impacto, de todas formas os la presento aquí. Tiene un reverso que no he escaneado.

Se me ha olvidado decir que la empresa es legal en todos sus términos, nada de economía sumergida, así que ánimos ¡y a llamarnos!
Se puede decir que cuando utilizamos el término low-cost a un servicio, queremos decir que éste ha quedado reducido a lo esencial y se han quitado algunos “adornos” no tan necesarios. Pues bien, esto no siempre es así. Hay un nuevo nicho de mercado: los recados on-line. Las peticiones se hacen a través de internet o por teléfono y por una tarifa reducida. Desde realizar trámites administrativos hasta pasear mascotas. Ayudar a los demás a hacer sus recados te proporciona mucha felicidad.
Vendo mi tiempo a un precio que yo estaría dispuesta a pagar, para sentirme mejor conmigo misma y porque aportar felicidad me la aporta a mí también.
Antiguamente el trabajo de recadista era muy popular y todos los pueblos necesitaban uno. Tenía que ser alguien de mucha confianza, pues se dejaban en sus manos desde cantidades importantes de dinero hasta documentos oficiales. Incluso enviaban recuerdos de personas de un pueblo a otro. Pues bien, este viejo oficio se ha vuelto necesario en la sociedad de hoy.
Ahora no tenemos tiempo, y cuando lo tenemos no nos apetece hacer tediosas colas en Tráfico, pasar la ITV, hacer colas en taquillas para comprar entradas, recados para personas con movilidad reducida, llevar la mascota al veterinario, llevar el coche a lavar, pagar recibos en el banco…
Mi oficina de trabajo está en las aceras de las calles. Estoy para lo que te surja, lo que te haga falta.
Es obvio que necesito una moto para este trabajo, y me la van a echar los Reyes Magos de Oriente (shhhh, me hago la tonta). Contacté con una chica que vendía la suya. Anoté primorosamente su dirección en mi libreta y fuimos a buscarla, GPS mediante…
Primer problema: La calle de la chica no aparece en el GPS. La llamamos y nos da otro nombre de calle cercana a la suya que sí viene en el GPS. Claro, es la calle Cervantes ¿qué pueblo no tiene una calle Cervantes?
Llegamos a la calle Cervantes, pero no encontramos la calle original, que teóricamente es una parelela. Llamamos de nuevo y parece que la cosa se complica, que si la calle de al lado, que si voy por la calle Jueves, que si es estrecha o ancha… Total, que la chica nos da cita en un sitio “donde no hay pérdida posible”: en la puerta principal de Mercadona. Y allá vamos, esta vez caminando lo que parecían kilómetros.
Puerta del Mercadona. No hay chica ni moto. ¿Y si es en la otra puerta? Vuelta a la manzana y allí no hay moto, ni chica, ni coches, ni personas, ni nada. Llamamos a la chica de nuevo: Oye, ¿no será que hay otro Mercadona? No, solamente hay uno. Pues aquí nos dicen que hay otro junto al Centro de Salud… ¿Centro de Salud? Estoooo… ¿no será que estáis en otro pueblo? ¿Otro pueblo? Estamos donde dijiste, en Armilla. ¡Noooo, yo estoy en Albolote!
Media hora más tarde, GPS mediante, estábamos ante la puerta de su casa, viendo la moto. Si no se arrepiente de venderla, en nada estaré “dando motazos” por Granada y alrededores haciendo mi trabajo velozzzzzzzmente.
Hasta pronto
Bueno, bueno, hoy es un día de suerte, porque ayer recibí los tres primeros encargos de esta reciente actividad, todos de la misma persona y para tres días consecutivos. Hoy ya he hecho el primero. Misión cumplida y clienta satisfecha
Vamos a por el segundo.
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